Un lado y el otro cruzar la calle corriendo para alcanzarte la bocina que me asusta en la mitad las luces rojas amarillas verdes y el paso que se marca corro y me miran te sigo veo tus colores confundirse entre la gente gentes rubias gentes bajas altas me miran ojos mirando corriendo por ti que alcanzo el cielo creo y las nubes pinturitas de Van Gogh me reclaman la estúpidez corro contigo y las nuevas luces rojas me detienen a perderte y la idea de irme apetitosa y triste se hace patente esas cuncunitas verdealbas que me cortan la mirada y te pierdo ya no alcanzo tus colores ya no corro y te pierdo y el blanco y el verde ahora son rojo y la escalera vomita una invitación y corro sobre su lomo y sentada por la ventana gentes me miran y te miro y no estás y no sé dónde buscar si me muevo en un espacio vacío no estoy en ningún lugar mientras movemos las calles que conozco y el estadio y las palmeras que se cruzan pienso siempre cuando grandes las veré crecer y Miami aparecerá en mitad de Ñuñoa cuando crezcan ya no sé dónde estaré y el olor a combustible que me recuerda que te busqué corriendo por las calles perdiendote en un segundo el segundo que nos roban y las casas pasan los edificios pasan las vidas pasan y yo voy a ningún lugar pero pronto los suaves remolinos del cielo avizoran sus gotas la lluvia de hoy miro mis piernas desnudas la falda más arriba de lo acostumbrado el suéter gastado y la falta de ti el frío y ya me bajo por esa escalera inmunda a esa calle y de nuevo una luz que me ordena que me detiene que me avanza y corro violando tu luz y corro recordándote a ti y corro a otra escalerita desproporcionada y me siento mirando otra vez la ventana y los ojos que pesa la noche el cansancio el café leer como loca sin descanso mi cama deshecha ausencia de ti y pesan y pesan y borras los colores se borran ni el verdeamarillento ni el rojoazulino todo es gris y tus colores se esfuman y se vuelve negro mi mirar
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