No te buscaría,
pero en tus ojos
la llama viva
de tu sed me llama.
Ni un tercio eres
del deseo que crees,
pero como víctima
de los míos
puedes disfrazarte.
Voy a usarte todo
como objeto poético,
construirte de versos
abstrusos y abyectos
voy a violar tus derechos
de inocente mozuelo
y vulnerar con saña
tus oraciones nocturnas
abrirte así el cerebro
o implantar en tus entrañas
una urgencia de fuga,
un trabajoso vuelo,
un ritmo insoportable
de mi furia amorosa.
Descarado anzuelo
de peces escurridizos
que como en bocas abiertas
nadan ondulantes
comen de tu lengua
acaban tus respiros
y beben tus años.
Así cuando descanses
del espíritu expulsado
cobro con tu nombre
el cielo que te correspondía
y desecho indolente
tu mirada de vértigo.
Pues el cuerpo ya usado
sólo busca un abrazo
y no tengo más brazos
que estos lánguidos lienzos
que uso, encallada,
al borde de tus caderas
para agarrarme a tu espalda.
Escrito tu cuello,
de mis labios tatuado.
partes –triste hombre-
condolido del ingenuo
saboreando tus memorias
lamentando sentir
este amor apurado.
Recoges del suelo
pedazos indignos,
te han usado cual mártir
y has obrado enmudecido
sometido al suspiro
de esta mujer que te versa.
pero en tus ojos
la llama viva
de tu sed me llama.
Ni un tercio eres
del deseo que crees,
pero como víctima
de los míos
puedes disfrazarte.
Voy a usarte todo
como objeto poético,
construirte de versos
abstrusos y abyectos
voy a violar tus derechos
de inocente mozuelo
y vulnerar con saña
tus oraciones nocturnas
abrirte así el cerebro
o implantar en tus entrañas
una urgencia de fuga,
un trabajoso vuelo,
un ritmo insoportable
de mi furia amorosa.
Descarado anzuelo
de peces escurridizos
que como en bocas abiertas
nadan ondulantes
comen de tu lengua
acaban tus respiros
y beben tus años.
Así cuando descanses
del espíritu expulsado
cobro con tu nombre
el cielo que te correspondía
y desecho indolente
tu mirada de vértigo.
Pues el cuerpo ya usado
sólo busca un abrazo
y no tengo más brazos
que estos lánguidos lienzos
que uso, encallada,
al borde de tus caderas
para agarrarme a tu espalda.
Escrito tu cuello,
de mis labios tatuado.
partes –triste hombre-
condolido del ingenuo
saboreando tus memorias
lamentando sentir
este amor apurado.
Recoges del suelo
pedazos indignos,
te han usado cual mártir
y has obrado enmudecido
sometido al suspiro
de esta mujer que te versa.
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