Abriste otra vez, para abrazarme,
tus manos llenas de tiza.
Sonreí con la canción y entendiste
todo el lenguaje de mis ojos
¿Soy acaso más que la mujer
que te oye llorar?
Histérica mujer sexualmente deseante:
Neurasténica contranatura,
impensablemente madre.
Destino fatal que con el beso,
mató al héroe.
¡Muerte a tu orden falocéntrico!
a tus mil novecientos noventa y un años
de ausencia.
Unidos en la sangre, mírate vencido
extírpate el ego engrandecido,
las estúpidas escenas de tu vida.
El whisky que nos une por las noches
el sexo que olvidamos practicar a veces
el beso que se nos pierde en la embriaguez
¡Cómo nos hemos metamorfoseado
últimamente!
Preñados de un futuro muerto
desangrados escabrosamente
por nuestra unión casi
casi
casi
casi
perfecta.
Y eres tan tarado que
frente a la niña muerta
nos morimos en la vista
de la sangre.
Desplaza la mirada a los ojos que
no han dejado de mirarte.
No hay recuerdo
porque no hay sentido
cuando tengo las venas lánguidas
por la droga de tu presencia.
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