viernes, 27 de abril de 2012

Vigilia

Esos grillos borrachos que cantan
no saben
que mi sueño liviano perturban,
no saben que sin la oración aprendida
no puedo dormir latamente.
Hace años no rezo el poema
ni pronuncio el nombre de Cristo,
en él pienso y los grillos se callan
así advierto la cruz colgada en mi puerta
abrazada por lilas paredes desnudas.
Pájaros negros de tinta pueblan el techo
¿Soy acaso un muerto cercado por cuervos
que los grillos retienen en tierra?
Cristo, desde la púrpura entrada me mira
y yo cierro los ojos con un Padre en la boca,
en silencio me duermo embotada de vino.

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