
¿Qué tengo de propio?
Los recuerdos y la voz,
mis versos y lágrimas,
mis ideas y trazados
¿Qué valor tienen?
Mínimo
¿De qué sirven?
Casi de nada
excepto el orgullo
y dolor
¿Para qué existen?
Para hacerme plena y solitaria,
vacía y abrazada,
amada y muerta
¿Son míos?
Lo son.
Que me quiten
los ojos y garganta,
la piel y el corazón,
déjame solo los recuerdos...
y tu tacto.
Y estoy así
por dejar de creer que soy única,
que soy diferente.
Me enseñaron el discurso,
pero en la práctica
soy igual a todos
igual de triste
igual de tonta.
No importa que en la noche,
se me vaya el alma
no importa que vea,
todos los días,
el reloj a la misma hora
que crea tener
el aura diferente.
Soy la misma
igual a todos
lacrimosa y lastimera
la misma pena endógena
me circunda
y se me va la vida
preguntándome:
¿Qué hago aquí?
Tengo todo y nada
estoy con el alma llena
y partida
acurrucada y sola,
más sola que nunca antes,
pues he dejado de quererme...
Y aunque me prometieran la luna,
insisto:
He dejado de quererme y
estoy más sola que nunca
porque me he perdido
a mí misma.
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