-Y antes de decir Sí acepto, quiero que sepas algunas cosas… Cosas como que no estoy dispuesta a consumir la vida en nuestra constante conversación profunda, ni voy a aceptar que me rechaces en la cama, no voy a permitir que me presentes como “tu señora” ni asistir a las comidas de tu empresa, no voy a tolerar que revises mi billetera, ni sueñes con que puedes prohibirme el rojo sangre de los labios, no estoy dispuesta a ceder mi lugar de la cama ni a tener hijos antes de los treinta, no quiero que silbes mientras leo Macbeth, no aceptaré cambios ni limpieza en mi biblioteca y me harías feliz si subes el volumen de la música cuando toquen mi canción favorita, no toleraré que no sepas a cuál me refiero, no te olvides que me gusta limpiar la casa a altas horas de la noche y no soporto el ruido de bomberos a mediodía. No estoy dispuesta a oírte cuando me preguntes “¿Puedo?” ya eres un hombre y yo no soy tu madre, tmpaoco vsadi wainw fwf f gannmsi…
-Puede besarla… ¡Qué Dios lo ampare!
¿la realidad? es que somos hombres, nunca moldeables, y aunque lo intentemos no perduramos, somos bestias, que besamos, poseemos y luego dejamos pues hay otras, aunque hoy por hoy no sea un derecho exclusivo.
ResponderEliminarSaludos, y buena declaración de guerra.